Ven y envuélveme en
tu aroma,
obliguemos a la noche
a que viva e nuestra merced,
Busquemos un sitio de
sombras,
donde los pecados se
confundan con gatos negros,
Vamos a fundirnos en
un espacio sin tiempo, en una espiral de placer sin fin.
Acompaña a este
corazón a un bosque de niebla,
donde poder
confundirnos sin razón,
donde nuestros deseos
se cumplirán y se unirán a los pecados de la noche...
Los instintos mas
primarios,
saciándonos el uno
del otro,
coge mi mano que aún
no duermo,
que aún sigo soñando
despierta,
corre a mi lado
durante este tiempo.
Y ahora,
Alejémonos el uno del
otro
y no volvamos a
guardar en el alma ni un cachito
de lo que pasó esa
noche...
No hay comentarios:
Publicar un comentario