20 de enero de 2012

Andaduras de una vía.


Estoy tan cansada, que ni aprecio el dolor,
como un pez fuera del agua,
dando coletazos en la nada,
palos de ciego en un mundo,
que nunca se para,
y todo gira tan deprisa,
que apenas disfruto de la estancia.

Estoy tan cansada, que mis piernas andan solas,
automatizando el ritmo de mis pasos,
camino ausente entre triunfos y fracasos,
aprendo lecciones que olvido sin querer,
ya tan solo me siento envejecer,
y me ahogo entre risas funestas,
entre océanos de gente con figura siniestra.

Estoy tan cansada, que ni siento ni padezco,
y aunque no lo merezco,
aún te sufro en el silencio,
y percibo la compañía,
de tu alma descarnada,
a milenios en el tiempo,
de mi estrella helada. 


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