pestañas que son red para cazar al cazador,
con un mordisco envenenado conseguiré tu atención
y colgaré un letrero en el pomo de esta misma habitación,
que diga que esta noche habrá tormenta y cambio de estación,
que la calidez que desprendes es el verano que quiero todo el año,
que la única música a escuchar es la de nuestros jadeos acompasados,
que me desnudes y me vistas tan solo con tu halo,
pues es cuanto necesito las noches que vengan de ti acompañado.
Tu mordisco envenenado me llevará a un caos desmesurado,
y de esta locura literaria se alimentarán los viejos demonios liberados.

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