29 de septiembre de 2013

De fantasmas y otros monstruos.


Un guiño de ojo a modo de distracción, 
pestañas que son red para cazar al cazador, 
con un mordisco envenenado conseguiré tu atención 
y colgaré un letrero en el pomo de esta misma habitación,
que diga que esta noche habrá tormenta y cambio de estación, 
que la calidez que desprendes es el verano que quiero todo el año, 
que la única música a escuchar es la de nuestros jadeos acompasados, 
que me desnudes  y me vistas tan solo con tu halo, 
pues es cuanto necesito las noches que vengan de ti acompañado.
Tu mordisco envenenado me llevará a un caos desmesurado, 
y de esta locura literaria se alimentarán los viejos demonios liberados.

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