5 de noviembre de 2013

Paseaba con pies descalzos vestidita de ojos aciagos
mientras  chisporroteaban en el aire enrarecido bichitos de corazón encendido
los observaba extasiada batiendo sus alitas despreocupadas
pensó que si cazaba las suficientes conseguiría ver el camino por siempre
así cogió una, luego dos y luego tres
y las ataba  a su cintura con un trocito de cordel
estaba tan distraída  con su fulgor que no apreció el fin de su resplandor.
ocurría que al verse atadas, las luciérnagas de pena se apagaban
al percatarse del error cogió unas tijeritas de  color y las soguitas les cortó
vio como felices se alejaban perdiéndose su brillo en la nada
así que triste  se encogió y hasta el suelo una lagrima se le escapó.
boquiabierta de un suspiro vio su lágrima como un zafiro
y entendió que la luz de su cuento no estaba por fuera sino por dentro.
con sus tijeritas de color liberó de si todo el resplandor.
Y así  tornó la noche día, dotando de calidez a la luna fría. 

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