Paseaba con pies descalzos vestidita de ojos aciagos
mientras chisporroteaban en el aire enrarecido bichitos
de corazón encendido
los observaba extasiada batiendo sus alitas despreocupadas
pensó que si cazaba las suficientes conseguiría ver el
camino por siempre
así cogió una, luego dos y luego tres
y las ataba a su
cintura con un trocito de cordel
estaba tan distraída
con su fulgor que no apreció el fin de su resplandor.
ocurría que al verse atadas, las luciérnagas de pena se
apagaban
al percatarse del error cogió unas tijeritas de color y las soguitas les cortó
vio como felices se alejaban perdiéndose su brillo en la
nada
así que triste se
encogió y hasta el suelo una lagrima se le escapó.
boquiabierta de un suspiro vio su lágrima como un zafiro
y entendió que la luz de su cuento no estaba por fuera sino
por dentro.
con sus tijeritas de color liberó de si todo el resplandor.
Y así tornó la
noche día, dotando de calidez a la luna fría.

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