Sin caminos, sin senderos conocidos,
trazando ríos hasta los desiertos que antes fueron mares,
resguardándome en lugares recónditos,
encumbrando la cima de tu mente,
para caer sin control por las vetas de mis placeres.
Dibujando parajes en la nada,
con la tinta de mis labios.
Y no sabrás desde done he llegado,
desde lejos hasta tus manos,
sucumbiré a la flor de tus encantos,
y viviré por siempre en el mundo que en ti he creado.

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