Deja paso a las tormentas,
Removiendo mil mareas que se proyecten contra mi barca,
Que anoche solté los remos de mi alma deshilachada.
Nadie me aguarda en el puerto,
Pues soy mal marinero de agua salada,
Secando mi océano a sorbos de nada.
Y se me agarran las penas a la garganta,
Queriendo evitar ser engullidas y olvidadas,
Mas lo que ellas no saben,
Es que con sus trocitos esta cosida mi alma.

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