Tu lengua estrellada contra el cielo de mi boca,
me faltan dedos para atrapar todo tu cuerpo,
molesta esta ropa que nos hace prisioneros,
tú busca sitio que ya paro yo el tiempo.
Tus ojos no me dan tregua,
cierro los míos al verte venir,
me invaden tus sentidos,
y siento tu boca abriéndose a mí.
Otra vez se estrella tu lengua contra el cielo de mi boca,
y mis dientes te atrapan queriendo parar el tiempo,
mas en tu compañía pasa ligero,
y no consigo secuestrar el minutero.
No cesar en el empeño de salir a flote,
esa es la clave para que algo funcione,
y se hundirán los planes como un madero podrido,
te arrastrarán las olas de un mar enfurecido,
suerte del que tenga sal que verter en el mar,
pues saldrá a flote tras la tempestad.

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