Mis manos frías enredaderas sobre tu
espalda,
a la
vez que te abrazan me atan a ti,
Y tu pelo negro que sin quererlo enreda el
viento,
jugando con sus figuras hasta que cese la
tormenta.
Me preguntas a que huelo,
huelo al
mar que me abraza en sueños,
huelo al manto de estrellas que tengo por
abrigo,
y el
aire que camina y reposa sobre mi espalda el aliento de una rosa ya marchita.
No te preguntes como puede ser eso,
pues
la rosa que alguien corta pierde pronto su belleza,
mas
la rosa que nadie toca, se entristece al recibir solo las invisibles caricias
del viento.
Hay, si yo pudiera ser rosa cortada en tus
manos,
clavarte una espina y permanecer eternamente
dentro de ti.
Mas no llego si quiera a una triste
violeta,
que
igual de hermosa refleja la tristeza que inunda mi alma al ser castigada por
soñar tan alto.
Perdona si he querido embriagarte del aroma
de un querer,
simulando ser rosa cuando solo llego a ser clavel.

Tienes un premio bloggero :)
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