Cambia el tiempo de repente, y trae aires desde el Norte,
vientos helados e insistentes que borran la mente,
arrancan de la memoria lo añejo para sembrar de nuevo,
descienden desde las atalayas para cubrirlo todo hasta el
suelo,
es el huracán del silencio, es el cambio del tiempo,
todo lo barre, todo lo cura, todo lo esconde tras su
andadura.
viento que se cuela en las rendijas para cantarle al mar sus
dichas,
y golpea la madera contra el cristal exigiendo volverse
material,
viento que canta nanas en un idioma universal,
solo las sirenas conocen su lenguaje y los marineros temen su
oleaje.
Me subo a la atalaya y me resguardo en su regazo,
pues cuando el viento venga a buscarme me lanzaré a sus
brazos,
y borrará de mi mente la memoria perpetua,
limpiará la parva y escampará la niebla,
me cantará viejas nanas al oído,
sobre las sirenas y su mar embravecido,
pero son cosas de las que al fin y al cabo,
siempre me olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario