23 de marzo de 2012

Alteración de la conciencia.


La conciencia es un martillito que golpea un cincel y se dedica a moldear nuestros actos con el fin de que logremos hacer lo que debemos y no lo que queremos en realidad, anula nuestros sentimientos, nuestras apetencias mas puras, los deseos salvajes de lobos a media luna y los transforma en indefensos corderitos, angelitos con alas de hoja de cristal que actúan de este modo solo para no dañar al prójimo.
 
 Remendamos nuestras sucias alas de cristal limpiando nuestra conciencia con la lengua, lamiendo los sucios filos cortantes de la mentira, porque suprimimos nuestros impúdicos deseos, los que nos parece que no están bien por miedo al dolor que podamos causar.
 
 Las heridas de nuestra lengua no nos dejan pronunciar lo que en realidad deseamos decir, esbozamos verdades a medias, la sangre nos mancha la ropa, nos marca para que sepamos, para que recordemos nuestros deseos mas ocultos, esos que callamos y transformamos en mentiras, nos mentimos a nosotros mismos.
 
 Queridos Ángeles de alas de cristal, no lamáis vuestros afilados instintos, revelaos contra vuestra conciencia destructiva, dejad fluir lo que en verdad os pide el cuerpo, como lobos a media luna, como animales en celo, la tosquedad de vuestros instintos guarda el mas bello de los deseos, saciar las necesidades primarias propias de una bestia...

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