Velando su alma a los
pies de la cama,
Parece tan linda, tan
dulce, tan calma…
La luna alumbra su
pálido rostro,
Casi no percibo su
respiración,
Mi corazón late ahora
por los dos,
Porque mi nombre es el
del amor roto,
Esclavo de su muerte,
Respirando de la vida
que aún queda en su habitación.
Y sin más, como la vela
que alumbra el rincón,
Su vida se apaga,
dejándome solo,
Ebrio de vida, vida que
ya no es más mía,
Pues es para vos.

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